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El restaurante ‘Casa Gatell’ cierra sus puertas tras 97 años de historia

El 21 de diciembre el emblemático local abrirá por última vez.  Su propietario, Joan Pedrell se jubila después de 41 años entre fogones

«Lástima que mi abuelo no hubiera iniciado el negocio en 1912, porque entonces abríamos cerrado un siglo después de que ‘Casa Gatell’ levantara la persiana por primera vez», asegura Joan Pedrell, alma mater del emblemático establecimiento cambrilense que estos días encara su recta final como restaurante.

Tras una vida dedicada a la cocina, éstos días, Joan Pedrell y su mujer, Fanny Pallejà, disfrutan cada minuto que pasan en el establecimiento como si fuera el último. Y es que 41 años después de que Pedrell se pusiera al frente de este restaurante de referencia en la población cambrilense, el próximo 21 de diciembre apagará los fogones de forma definitiva.

El motivo, la falta de relevo generacional y la casi obligada jubilación de sus propietarios. «Cuandó cumplí los 65, hace cinco años, empecé a plantearme qué hacer y sabiendo que mis hijos no querían continuar con el negocio familiar empecé a plantearme que había llegado el momento de poner punto y final», asegura Pedrell. La decisión no ha sido fácil –asegura– aunque «todo tiene su fin, lo bueno es poner punto y final cuando uno quiere», reconoce.

Cafetería y barbería

La reputación de Joan Gatell (es el nombre oficial, aunque popularmente se conoce como Casa Gatell) es indiscutible y prueba de ello ha sido que por sus mesas han pasado personalidades relevantes de todos los sectores. Maria Teresa de Borbón, José Luís López Vázquez, Joan Manuel Serrat, Joan Miró, Jordi Pujol, Pasqual Maragall, Artur Mas o Ángel Nieto son tan sólo un ejemplo.  Tras su éxito hay la historia de una familia trabajadora y luchadora que supo adaptarse a los contratiempos de una época en la que Cambrils vivía única y exclusivamente de la pesca.

El violento temporal de 1911, que acabó con la vida de varios pescadores en distintos puntos de la costa catalana –también en Cambrils– decidió a Josep Pedrell y Eugènia Font (abuelos de Pedrell) a iniciar una nueva aventura laboral. El matrimonió cambió el mar por la cocina y se instaló en un local del Passeig Marítim, que años después (1979) conseguiría una de las primeras estrellas Michelin que se otorgaron en España.

Pedrell, quien habla con devoción sobre su raíces familiares, asegura que los inicios de Casa Gatell, que nació como cafetería-barbería, no fueron fáciles. «Por aquel entonces no había turistas, ni coches, ni cultura de bar ni restaurantes. Mantener un negocio así no era tarea fácil», comenta.  Así pues Pedrell pisó lo que sería su segundo hogar desde bien pequeño. Sus padres fueron los encargados de convertir el bar en fonda (cuentan que el pintor Joan Miró, fue uno de los huéspedes más preciados y prueba de ello es el dibujo que el artista les dedicó en el libro de visitas) y más adelante en restaurante.

Como en casa, nada

A los 15 años, Gatell –casi obligado por sus padres, reconoce– se marchó a estudiar cocina a  Suiza e Inglaterra a aprender el oficio de cocinero. «Cuando volví, a pesar de que fuera de España nos llevaban 50 años de ventaja, me di cuenta de que lo que hacían mis padres en el restaurante era mucho mejor que lo que hacían los grandes cocineros de la época», recuerda.

Y es que el producto de la tierra y de primera calidad han sido desde siempre los símbolos identitarios de ‘Casa Gatell’. El haberse mantenido siempre firme a esta máxima –apunta Pedrell– quizás sea lo que le ha dejado fuera de este boom de los cocineros estrella de nuestro país y la razón por la cuál en el año 2000 le retiraron la estrella Michelin. Pero es precisamente esto, la lealtad a un estilo y una manera sencilla de entender la buena cocina, lo que ha llenado de elogios al restaurante cambrilense, liderado por un chef que huye de protagonismos y que «siempre he entendido la cocina como un trabajo en equipo, donde el cocinero es únicamente una parte del engranaje», asegura.

¿Y ahora qué?

Aunque de momento son pocos los que conocen que Casa Gatell baja la persiana, cuando más se acerca la fecha, más se consolida el rumor. Por ahora, ni el propio Pedrell y su mujer y mano derecha dentro del restaurante, Fanny, saben qué va a pasar con el restaurante. «Hay algunos amigos que siempre me han dicho que el día que cerrara pensara en ellos», recuerda. Y es que su privilegiada ubicación, y su historia, convierten el restaurante en un ‘caramelo’ a ojos de muchos. Sin embargo, lo que más le gustaría a Pedrell y los suyos es que «quién sea que se ponga al frente, siguiera nuestra estela», confiesa.


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