Compradores Rusos en Salou y Cambrils


Un fenómeno que se está produciendo cada vez más es que españoles afectados por la crisis ponen a la venta sus viviendas de segunda residencia en zonas de costa y estas suelen ser adquiridas por ciudadanos rusos. De hecho, algunas inmobiliarias ofrecen a los nacionales poner el anuncio de venta de su inmueble en ruso, ya que es un comprador casi asegurado. Según los agentes de la propiedad, este año seguirá la tendencia al alza de adquisición de inmuebles por parte de ciudadanos del este, en parte debido a la bajada del precio de la vivienda y por la necesidad de algunos particulares de vender de forma rápida su casa a casi cualquier precio.

El comprador ruso está encontrando verdaderas gangas –viviendas por 20.000 € o 30.000 € en primera o segunda línea en la Costa Daurada-. Estas opciones van destinadas, sobre todo, al comprador de clase media que gracias a la ampliación de conexiones aéreas con otras ciudades fuera de Moscú ve la posibilidad de viajar y comprar en España. A pesar de eso, la Costa Bravasigue siendo la zona de mayor concentración de chalets y pisos de lujo, sobre todo en las zonas de Lloret de Mar, Platja d’Aro, Blanes, Tossa de Mar y Palamós. “Podemos encontrar casas de lujo a partir de 500.000€ y subir hasta 5, 10 o 20 millones”, reconoce Anna Inetskaya, que se dedica a vender exclusivamente mansiones de alto standing en la Costa Brava y en Barcelona a clientes rusos. Barcelona también se consolida como punto de compra de inmuebles, sobre todo en el centro y zonas altas de la ciudad. Los compradores valoran el alto valor educativo de la ciudad y la posibilidad de hacer negocios en una de las principales plataformas del Mediterráneo.
 

Discretos pero exigentes

Normalmente, los compradores rusos suelen venir en primer lugar como turistas antes de comprar la vivienda. El perfil es de parejas con hijos, donde el hombre tiene cargos directivos en empresas o fábricas rusas y que, en ocasiones, traen a vivir con ellos a personas mayores. “Buscan un rincón bonito, con clima agradable y gastronomía destacable que les permitan llevar el mismo elevado nivel de vida que en su país”, destaca Inetskaya. “Es un hombre con formación, que ha viajado mucho y que sabe lo que quiere adquirir”, asegura Gil Cristià, presidente de API Tarragona, que añade que el comprador ruso “mira y remira antes de comprar nada”. Algunos agentes resaltan también el “carácter exigente, desconfiado y regateador, ya que en ocasiones piden rebajas importantes para efectuar la compra”.
 

El comprador ruso intenta encontrar la máxima comodidad a la hora de adquirir un piso o chalet. “Buscan viviendas lo más completas posibles. Según todas las inmobiliarias consultadas, la casa ideal para este tipo de clientela suele tener una superficie mínima de 100 m2, 2, 3 ó 4 habitaciones y servicios como piscina privada o comunitaria y jardín. “Cuando compran una casa para veranear suelen escogerla en primera línea de playa, pero si es para vivir todo el año les gusta más que esté localizada fuera del centro”, destacan algunas inmobiliarias.

En cuanto al municipio, el comprador ruso valora, en primer lugar, una buena comunicación. Y por eso muchos eligen la costa catalana ya que, a diferencia de otras costas españolas, está bien conectada por carretera y por ferrocarril con Barcelona.  Otro aspecto que valoran muy positivamente de Catalunya es la gastronomía y los buenos restaurantes repartidos por el territorio.
 

La mayoría de los clientes rusos, según reconocen los propios agentes, disponen de liquidez y algunos de ellos pagan en metálico el total del importe de las propiedades. En otros casos “contratan las hipotecas con bancos de su país o con líneas de crédito para extranjeros que ofrecen algunos bancos españoles”, destaca ROGER CASTELLS de la inmobiliaria VIRTUALSHOUSES, que opera en Salou y Cambrils.


 

El reciente freno al blanqueo de capitales y la dificultad de introducir dinero proveniente de paraísos fiscales en España ha provocado que las inmobiliarias revisen ahora más que nunca la procedencia del dinero. “En los años 90 la mayoría del dinero de estos clientes procedía de Malta o Chipre”.

La consolidación del comprador ruso en Catalunya obliga a los profesionales del sector a estar permanentemente en contacto con el mercado del este. Por esta razón, los salones inmobiliarios más importantes de Rusia –el último celebrado a finales de abril- tienen una importante presencia de agentes catalanes. “Los contactos con agencias rusas están aumentando cada vez más”, constatan algunas inmobiliarias catalanas, que promocionan sobre todo el buen tiempo y la buena comida de Catalunya. Muchos profesionales también reconocen que para un ruso, disponer de un visado o de un permiso de residencia le abre las puertas a Europa y a moverse con total facilidad.
 

Inmobiliarias ilegales

El boom de ciudadanos rusos que deciden adquirir una vivienda en España está provocando la aparición de agencias inmobiliarias sin acreditación profesional –que es de obligado cumplimiento desde hace un año- y sin ningún tipo de seguridad para el comprador. Según API Girona, que ha denunciando 50 inmobiliarias ilegales, “no tiene ninguna póliza de responsabilidad civil y no tienen una garantía de caución que garantice que el dinero que reciben a cuenta de las transacciones inmobiliarias”.

Algunas de  estas empresas no tienen sede física y suelen anunciar sus servicios en comercios o revistas locales, mediante anuncios únicamente en ruso.
 




 
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